Putin advierte a Israel: La venta de armas a Ucrania provocaría que Rusia vendiera misiles S-300 a Siria también

Estándar
la-proxima-guerra-rusia-amenaza-a-israel-con-vender-misiles-s-300-a-siria-también

La advertencia del presidente ruso Vladimir Putin a Israel en contra de la venta de armas a Kiev – en represalia por los misiles de defensa aérea S-300 que Rusia ha ofrecido a Irán – añade una dimensión europea a la disputa mediante el posicionamiento de Israel justo en el medio de las diferencias entre Moscú y Estados Unidos sobre Ucrania. La amenaza implícita del líder ruso de devolver el golpe, enviando el mismo sistema de misiles a Siria, así como a Irán, toca en otra disputa entre Rusia, por un lado y los EE.UU. e Israel, por otro, a saber, el conflicto de Siria.

Mientras que los críticos del gobierno de Netanyahu destacan su desencuentro con el gobierno de Obama sobre el problema nuclear de Irán, no tienen en cuenta la intensa cooperación militar entre EEUU e Israel en dos regiones vitales de conflicto – Siria y Ucrania.

Esta relación de trabajo no pasa desapercibida para Putin.

Las actualizaciones de inteligencia colocadas sobre el escritorio del Kremlin revelan que, al igual que las fuerzas rebeldes que Estados Unidos e Israel (y Jordania) han armando luchan en el sur de Siria, también están trabajando en conjunto para dar al ejército ucraniano las armas para romper su enfrentamiento incendiario con los separatistas pro-rusos.

En los últimos quince días, miles de asesores militares de Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido y Alemania fueron enviados a Ucrania para entrenar al ejército nacional. Se esperan en los próximos días 290 oficiales y soldados de la 173ª Brigada Aerotransportada de Estados Unidos.

Fuentes militares de Debkafile revelan que las llegadas se coordinarán en el centro de entrenamiento del Ejército de Ucrania en Yavoriv, ​​cerca de Lvov, elegido como punto de reunión y de plataforma de lanzamiento para las fuerzas de intervención de Occidente y de la OTAN en el conflicto de Ucrania debido a su proximidad con Polonia.

Los EE.UU. y escuadrones aéreos británicos estacionados allí durante algunos meses están lo suficientemente cerca para dar cobertura aérea al centro Yavoriv. También a la mano mientras los refuerzos militares para Ucrania están los militares de EE.UU. y los militares británicos, que fueron enviados a Polonia después de la anexión rusa de Crimea en marzo pasado, para disipar los temores de los países bálticos.

Putin ha advertido repetidamente a Washington que armar a Kiev con armas ofensivas podría traer al juego pasos rusos que perjudicarían a los intereses de EE.UU. en Europa y otras partes del mundo.
Trató de enviar este aviso a través de la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés, Francois Hollande, así como hacer frente al Secretario de Estado estadounidense, John Kerry en sus encuentros con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov. Moscú, dijo en el mensaje de advertencia, que no escatimará intereses de Estados Unidos después de lo que Putin ve como las agresiones del gobierno de Obama en seguridad nacional de Rusia, por medio de la absorción rastrera de la OTAN a Ucrania y las armas ofensivas si son proporcionadas por los EE.UU. para la campaña de Kiev contra los separatistas pro-rusos.

El levantamiento del embargo sobre los misiles S-300 de defensa aérea para Irán fue el primer paso del líder ruso hacia hacer valer su advertencia, pero sus represalias no es probable que se detengan allí.

Los misiles anti-aéreos aún no han sido enviados a Irán, pero si el presidente Barack Obama sigue adelante con la ayuda militar ampliada para el gobierno de Ucrania, Putin proyecta, el envío de S-300 no sólo a Irán, sino a Siria.

El Sábado, 18 de abril, el presidente ruso se negó a decir en respuesta a una pregunta sobre si Moscú se había abstenido de enviar misiles S-300 a Siria a petición de Israel. Pero él mencionó Siria en la misma categoría que su advertencia a Israel de no suministrar armas al gobierno de Ucrania, diciendo que la medida sería “contraproducente” para los esfuerzos por alcanzar la paz en el este de Ucrania.

En Washington temprano el viernes, Obama dijo que estaba sorprendido de que Rusia haya suspendido la venta de misiles a Irán durante tanto tiempo. El presidente de Estados Unidos señaló que Putin había suspendido previamente la venta a petición nuestra. Estoy francamente sorprendido que ha durado tanto tiempo, dado que no estaban prohibidas por las sanciones la venta de estas armas defensivas”.

El presidente de Estados Unidos ha optado por Ucrania como su escenario para un enfrentamiento con el presidente ruso. Sin embargo, Putin prefiere montar su desafío en Irán y Siria.

Fuente: Debkafile

http://www.laproximaguerra.com/2015/04/putin-advierte-israel-la-venta-de-armas-a-ucrania-provocaria-rusia-venta-misiles-s-300-a-siria-tambien.html

El mito del terrorismo: un desafío al sentido común

Estándar

“Casi con toda seguridad, las bombas cohete que caían diariamente sobre Londres eran lanzadas por el mismo gobierno sólo para que la gente estuviera siempre asustada” (G. Orwell, 1984, parte II, Cap. V)

Cada vez que tiene lugar un atentado terrorista, como los ataques contra la redacción de la publicación francesa Charlie Hebdo o los más recientes de Túnez, investigadores y activistas independientes se lanzan (nos lanzamos) inmediatamente a recopilar información para tratar de analizar a fondo los sucesos, y para encontrar las mil y una incongruencias de la “versión oficial” de los hechos, todo con el fin de demostrar al mayor número de personas posible que el acto terrorista de turno no es más que otro montaje del propio sistema.

Esta labor requiere un enorme esfuerzo y desgaste por parte de dichos investigadores y activistas, pues, además de exigirles muchas horas de lectura y reflexión, resulta terriblemente frustrante comprobar que la inmensa mayoría de las personas a las que nos dirigimos se niega aceptar lo evidente: por ejemplo, en el caso del 11-S, la imposibilidad de que tres colosos de acero y hormigón pudieran desplomarse por el mero hecho de que dos aviones de aluminio chocarán contra dos de las torres; de que el Pentágono, el edificio más protegido del planeta, pudiera ser atacado por un simple avión comercial; o, en el caso del 11-M, que una panda de delincuentes comunes y confidentes de la policía, sin experiencia previa en acciones terroristas, pudiera perpetrar el mayor atentado terrorista de la historia sobre suelo europeo.

Creo que, más allá de estos y otros muchos detalles, existen dos evidencias lógicas que están al alcance de todos, y que para descubrirlas no se precisa de ningún tipo de investigación especial, tan sólo de un mínimo de sentido común. Si después de presentar a una persona estas evidencias, no es capaz de, como mínimo, sospechar sobre la implicación del propio sistema en el acto terrorista correspondiente, por más detalles y pruebas concretas que se le presenten, jamás lo hará, más que nada porque ya no estaríamos hablando de una cuestión de desconocimiento, sino de no querer aceptar la realidad tal y como es; probablemente, porque si lo hiciera, ello le llevaría a cuestionarse el sistema sobre el cual ha venido construyendo, desde hace tiempo, su particular castillo de arena (el coche más potente del mercado, su chalet a las afueras o todos esos viajes organizados a exóticos lugares), y, entonces, ¿cómo podría seguir durmiendo por las noches?

Estas dos sencillas evidencias de las que hablo son dos simples razonamientos lógicos, fácilmente comprensibles hasta para las más obtusa de las mentes.

En primer lugar, ¿por qué si el terrorismo, supuestamente, es tan perjudicial para el sistema como nos dicen que es, tras cada acción de este tipo, los medios de comunicación, los políticos y todo tipo de autoridades sistémicas se pasan (como se pasan) días, semanas y meses enteros hablando durante horas y horas de él?, ¿por qué estas mismas autoridades, que dicen combatir al terrorismo con todos los medios a su alcance, no tienen el más mínimo reparo en amplificar los efectos (de pánico y miedo) que estas acciones provocan entre su propia población, a través de una campaña propagandística totalmente gratuita y perfectamente diseñada para los intereses de los terroristas?, ¿es que dichas autoridades son imbéciles? Dudo mucho que así sea, pues si realmente lo fueran, sería imposible que hubieran podido llegar hasta donde han llegado.

En segundo lugar, ¿por qué si las consecuencias finales de los actos terroristas acaban yendo siempre en contra de las personas que los terroristas pretenden defender (excusa para justificar invasiones imperialistas o para incrementar el control y la represión policial sobre la población)?, ¿porqué si después de tantos años de experiencia que demuestran sobradamente que los más beneficiados por las acciones perpetradas por los terroristas terminan siendo aquellos que éstos dicen combatir (más teniendo en cuenta cómo el 11-S fue utilizado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para justificar su política imperialista)? ¿por qué, pregunto, los terroristas se empeñan en seguir usando una estrategia tan nefasta para sus objetivos? No me puedo creer que sean tan listos para unas cosas y tan tontos para otras.

Es decir, por un lado tenemos unos gobiernos que facilitan la labor de los terroristas y, por otro, unos terroristas que facilitan la labor de los gobiernos. Sólo puede haber una explicación para este absurdo: que unos y otros sean la misma cosa. Pura lógica aristotélica.

Hace unos días, empleé estos dos mismos razonamientos con un antiguo amigo para demostrarle la implicación del propio sistema en el fenómeno terrorista. Después de un intenso debate, mi amigo me acabó diciendo: – Lo siento mucho, pero no puedo creer que esto pueda ser como tú dices-. Aquí choqué con un muro infranqueable, el de sus creencias irracionales. Mi amigo (igual que otras muchas personas) no podía rebatir mis argumentos con otros argumentos racionales, tan sólo podía enfrentarse a ellos mediante un acto de fe.

Hoy en día resulta casi más difícil que el votante típico acepte la perversidad de la naturaleza del Estado, que una persona profundamente religiosa pueda aceptar la perversidad de la idea de Dios. La mayor parte de la gente no está dispuesta a admitir ningún tipo de evidencia en este sentido, pues ello constituiría, para aquel que lo hiciera, toparse de frente con un profundo conflicto existencial que le impediría (o dificultaría) funcionar socialmente como hasta ahora lo había venido haciendo. Un riesgo que muy pocos están dispuestos a correr por todo lo que ello puede implicar a corto plazo. Por otra parte, tampoco creo que sea bueno para nadie, a la larga, volverse idiota de forma voluntaria.

http://conspiracionabierta.blogspot.com.es/2015/03/el-mito-del-terrorismo-un-desafio-al.html